---:::---   Actualizado: 03-08-2017   ---:::---

CUANDO SE ROMPIÓ EL MUNDO... EL ASALTO A LA REPÚBLICA EN LEÓN Y SUS TIERRAS

Se trata de la crónica del transcurso de los días que van del 18 de julio al 31 de julio de 1936, en los que se produce la sublevación contra la Segunda República y el inicio de la imposición del Nuevo Estado, en los lugares que se señalan en el índice (León, La Bañeza, Jiménez de Jamuz, Castrocalbón, Astorga, Nistal de la Vega, Villafranca del Bierzo, Bembibre, Torre del Bierzo, Toral de los Vados, Noceda del Bierzo, Fabero, Villablino, Boñar, Cistierna, Ponferrada, Valencia de Don Juan, Grajal de Campos, Sahagún, Mansilla de las Mulas, Destriana, Santa María del Páramo, Alija de los Melones, Mansilla del Páramo, Quintana del Marco, Urdiales del Páramo, Veguellina de Órbigo,  Valderas), además de en otros como Hospital de Órbigo, Sabero,  Lario, Riaño, y La Vecilla.

Se pretende un acercamiento detallado y minucioso a la historia de lo sucedido en aquellas jornadas en las localidades referidas, aún sin contar en la mayoría de los casos, y en otros (los menos) contada desperdigada y parcialmente.

Es el relato de cómo se perpetró en nuestras tierras por quienes llevaban mucho tiempo conspirando para ello el crimen de rebelión armada contra el régimen legal y el poder legítimamente constituido, los mismos que, una vez triunfantes, aplicarían su "justicia al revés" y extensos, duros y prolongados castigos a los afectos a aquel régimen y a cuantos participaron en los agitados y decisivos días de la vorágine de julio en su defensa y en los débiles conatos de oposición a los facciosos.


  En ese acercamiento a los sucesos de aquellos decisivos días constatamos algunas realidades hasta hoy ocultas o veladas, varias de las cuales aquí, a modo de adelanto, sucintamente señalamos:

  • La importancia del inicial y anticipado levantamiento del Aeródromo de León para el resultado de la sublevación en la capital.

  • La importancia de las actividades de la Guardia Civil (un Instituto armado en el que primaba la disciplina y la obediencia al mando) en la capital y en la provincia en los días anteriores (18 y 19 de julio) al de la sublevación en la capital el 20 de julio (actividades que después se tratarían de ocultar).

  • La trascendencia de la Guardia Civil y su tardío decantamiento hacia el lado luego ganador en el resultado del alzamiento en la ciudad de León, y por ende en el resultado del mismo en la provincia y en el noroeste español, tan importante después en el transcurso de la guerra.

  • El muy diferente comportamiento en León y en otros lugares provinciales frente a la amenaza del golpe militar en los días previos y hasta que se produce de los republicanos y socialistas-comunistas y los anarquistas leoneses (estos más decididos y activos frente a la amenaza).

  • El golpe militar se desarrolla en la ciudad de León de modo más agresivo, destructivo y violento de lo que siempre se contó, narrando los vencedores su transcurso de manera tergiversada y falseada desde los primeros días posteriores al mismo, tratando de justificarlo.

  • El golpe militar fue en León mucho menos aceptado de lo que después se dijo. Tuvo en muchos lugares de la provincia, y también en la capital, después de producido más contestación, más oposición e incluso más respuesta armada y ofensiva de lo que más tarde se contaría.

Desvelamos además las hasta ahora apenas conocidas trayectoria y peripecias de la columna de mineros de paso por León desde Asturias hacia Valladolid, Madrid y Sevilla, en la capital y en los demás lugares del que fue su recorrido hasta regresar a su tierra por Leitariegos y Somiedo (Asturias-León[Palencia-Valladolid]-Astorga-La Bañeza-Benavente-LaBañeza-Astorga-Ponferrada-Villablino).

También descubrimos y mostramos los que fueron dos Campos de Concentración establecidos en nuestra tierra y hasta hoy casi del todo desconocidos: el de La Pajera, en Astorga, y el de los talleres Casa Ponga (o la Harinera) en Valencia de Don Juan.

Desvelamos también la existencia de una fosa común en el interior del que entonces en Astorga fue Cuartel-Prisión de Santocildes desde los primeros tiempos de la guerra desatada por el golpe militar.

Hacemos además nueva luz en torno a un mito durante tantos años mantenido como es el de las enfermeras mártires de Astorga, confrontándolo con lo que hoy sabemos de aquel episodio bélico de finales de octubre de 1936 del copo del Puerto de Somiedo.


Por cierto: También nos sirve el acercamiento a lo sucedido en León en aquellas fechas de la segunda quincena de  julo de 1936 para concluir que es, a nuestro entender, del todo inadecuado que aún se mantenga en la ciudad de León, en su callejero, una vía dedicada a la figura, y a su memoria, del Teniente Andrés González García, que lo era del Cuerpo de Asalto y que fue uno de los militares perjuros y traidores a su juramento de lealtad al régimen constitucional entonces vigente, y uno de los más directa y activamente implicados en la conjura golpista y en el golpe de Estado, uno de los sublevados que, él en primera línea, asaltaron por la fuerza de las armas entonces la República. 


 ÍNDICE.-

==============================================================

CUANDO SE ROMPIÓ EL MUNDO… EL ASALTO A LA REPÚBLICA EN LEÓN Y SUS TIERRAS.

==============================

JULIO DE 1936. DÍAS DE VORÁGINE.-

La guerra comenzaba.                                            18 DE JULIO, SÁBADO.- 

Confusión y desconcierto.                                       El 18 de julio en León.-

Velando por el orden.                                             El 18 de julio en La Bañeza.-

En una noche tres gobiernos.                                 19 DE JULIO, DOMINGO.-

Armas, mineros, y mentiras.                                   El 19 de julio en León.-

Llegan los asturianos.                                              El 19 de julio en La Bañeza.-

Baile en la Plaza. 

Agitación en Jiménez de Jamuz.

Leales “rebeldes” en Castrocalbón.

Se define el campo de batalla.                                20 DE JULIO, LUNES.-

Los militares se sublevan.                                       El 20 de julio en León.-

La clave fue el Aeródromo.

Las versiones de viajeros y evadidos.

El Alzamiento contado un año después por Lamparilla.

La odisea del general Gómez-Caminero.

Se va la benemérita.                                                El 20 de julio en La Bañeza.-

El golpe militar en Astorga.

Los sucesos de Nistal de la Vega.

Las columnas mineras en Astorga y La Bañeza.

Los conjurados se rebelan.

Astorga en la Era Azul.

La muerte en los caminos.

Paredones.

Vidas confinadas. El "Gulag" astorgano.

Una fosa común en el Cuartel de Santocildes.

Rojos y falangistas de Hedilla se amotinan.

Los campos de concentración de Santocildes y La Pajera (o Santa Ana).

Depurados.

El mito de las enfermeras mártires.

La insubordinación del Requeté.

Los mineros en Benavente y su retorno por La Bañeza, Astorga y Ponferrada.

La defensa de la República en El Bierzo.

En Villafranca.-

En Noceda.-

En Toral de los Vados.-

En Torre del Bierzo.-

En Ponferrada.-

En Fabero.-

En Bembibre.-

Confluencia republicana en Villablino.

Se alza Valencia de Don Juan.

El desquite.

Un campo de concentración de prisioneros de guerra en Casa Ponga.

El Diario de Jaume Cusidó Llobet, un “concentrado” catalán.-

La sedición en Grajal de Campos y en Sahagún.

Tiempos de ceniza y plomo.

La oposición al golpe en Mansilla de las Mulas.

No hay vuelta atrás.                                                            21 DE JULIO, MARTES.-

El día después.                                                         El 21 de julio en León.-

La ocupación de la ciudad.                                     El 21 de julio en La Bañeza.-

La desbandada: detenciones, huidas y escondrijos.

La muerte del falangista Ramos.

Un poder breve y transitorio…                              22 DE JULIO, MIÉRCOLES.-

Bombardeo artesanal e incursión sobre Cistierna.          El 22 de julio en León.-

Capturas y disidencias.                                           El 22 de julio en La Bañeza.-

La toma de Santa María del Páramo.

El final de la República en Mansilla del Páramo.                            

La sedición en Urdiales del Páramo.-       

Se somete Veguellina de Órbigo.

La Junta de Defensa Nacional.                              23 DE JULIO, JUEVES.-

Contraatacan los vencidos.                                     El 23 de julio en León.-

Fugitivos que se ocultan.                                         El 23 de julio en La Bañeza.-

Tranquilidad (no tanta) y pacos.                           El 24 DE JULIO, VIERNES, en León.-

Contra los bulos.                                                      El 24 de julio en La Bañeza.-

Cae Valderas.

La resistencia.

Atrapados, escondidos y escapados.

Venganza y escarmiento.

El paseado de Villafer que sobrevivió a su propia muerte.

Flaquea el optimismo.                                     El 25 DE JULIO, SÁBADO, en León.-

Se imponen Ayuntamientos de Falange.       El 25 de julio en La Bañeza.-

Ciudad fascistizada.                                       El 26 DE JULIO, DOMINGO, en León.-

Razias de pacificación en Cistierna y en Boñar.   El 27 DE JULIO, LUNES, en León.-

Los primeros paseos.                                      El 27 de julio en La Bañeza.-

Escapularios y medallas.                                El 28 DE JULIO, MARTES, en León.-

Toque de queda.                                             El 28 de julio en La Bañeza.-

Presos levantiscos.-

Arriesgados obreros solidarios.-

Frenética actividad bélica.                              El 29 DE JULIO, MIÉRCOLES, en León.-

Ejecuciones, falsedades, y guerra informativa.    El 30 DE JULIO, JUEVES, en León.-

Otra víspera sangrienta.                                  El 31 de julio en La Bañeza.-

Revanchas en Destriana.

Venganza en Alija de los Melones.

Hoces frente al fascio en Quintana del Marco.

Los listados de la persecución.

Prosigue la “limpieza”.                                    El 31 DE JULIO, VIERNES, en León.-

En la Montaña leonesa.

La paz del miedo.

==========================

ANEXOS.-

ÍNDICE ONOMÁSTICO.-

ÍNDICE TOPONÍMICO PROVINCIAL.-

FUENTES.-

DVD.- (Contenido).

DOCUMENTOS.-

Algunos actores del drama en La Bañeza.- (Reseña biográfica).

Actas de reuniones de las Juventudes Socialistas Unificadas de Valderas en 1936.-

Cartas de despedida desde “capilla” en el Cuartel-Prisión de Santocildes de los jóvenes de Valderas Teófilo Álvarez García y Pacífico Villar Pastor.-

Escritos de despedida de Elías Falagán Martínez y Joaquín González Duviz, dos bañezanos de los 17 fusilados en León el 18 de febrero de 1937.

Las víctimas del franquismo en Santa María del Páramo.- (Reseña biográfica).

ARCHIVOS.-

==========================


¿Por qué el cambio del título?

    Estudiando el Sumario 151/36 en el que al poco de imponerse los sublevados en León encausaron a los directivos de entidades republicanas y de izquierda de La Bañeza, a los gestores municipales, y a quienes trataron en los días del 18 al 21 de julio de 1936 de defender el régimen legal, manteniendo sobre todo el orden público, y participaron en los débiles y al final frustrados intentos de oponerse a los sublevados, llamó poderosamente mi atención el hecho de que, para aquella defensa y oposición se hubieran requisado también varias partidas de hoces. Me pareció que aquel hecho era significativo en cuanto a los medios y las pretensiones que enfrentaban entonces a quienes agredían la legalidad y quienes la defendían, tanto como para resaltarlo en el título del libro: Hoces y yugos.... Las hoces de unos frente a los yugos de los otros.   

    Recientemente, repasando con detalle las fuentes orales de que dispongo, las entrevistas realizadas a lo largo de varios años a personas de edad de La Bañeza y pueblos de su entorno que vivieron los acontecimientos de aquel periodo, volví a encontrarme con la realizada a Nieves Carbajo de Destriana de la Valduerna en junio de 2009 en Santa Marta de Tera (Zamora), cuando la ARMH exhumaba allí los restos de su padre Baltasar Carbajo Vidales (uno de los cuatro vecinos de aquella villa asesinados el 22 de agosto de 1936, parte de las doce víctimas mortales de la represión de los sublevados en ella) quien decía para referirse a los días iniciales de la guerra civil en su pueblo y en nuestra tierra "Cuando se rompió el mundo", y entonces decidí que esta expresión me gustaba más que el que tenía previsto como título para este libro, pues creo que es más descriptivo de lo que en él abordo, y abarca más y mejor lo que en el libro se relata, sin que deje de resultarme llamativo y paradójico el asunto de las hoces, que cuento en uno de los pasajes del libro del siguiente modo:

================================

La ocupación de la ciudad.-                                       El 21 de julio en La Bañeza.             

    La noche del 20 de julio algunos integrantes de las improvisadas milicias republicanas e izquierdistas dispuestas en La Bañeza por el Comité frentepopulista para defender el orden público la pasaron en la sala de sesiones de la Casa Consistorial. Alguno de ellos, como Manuel Chamorro Coomonte, peluquero, dirá en su declaración el 14 de agosto que desayunó el día 21 en Casa Boño. El empleado sastre Rogelio de Paz Santos asegura en la suya de la misma fecha que el martes 21 trabajó hasta las once de la mañana, “cerrando a esta hora porque al oír un disparo corría la gente”.  

    Otros seguían haciendo guardias de vigilancia mientras tanto. Mariano Miguel Rubio Santos y Bartolomé Otero Gallego estarían desde la una a las dos de la madrugada del día 21 apostados con sendas escopetas en la carretera de entrada a la ciudad desde Astorga con la misión de detener a los coches que circularan por ella y conducirlos al Ayuntamiento, y desde esa hora hasta las dos de la tarde, también ambos (dirá Mariano en octubre de 1937, aunque otras declaraciones sitúan a Bartolomé en otros lugares y actividades a lo largo de aquella misma mañana), vigilando en las cercanías del cuartel de la ausente Guardia Civil para impedir que alguien pudiera molestar a las familias de los guardias, cesando la vigilancia cuando tuvieron noticias de que las tropas se acercaban a la población, después de decirle a la esposa del guardia José Ríos Vicente (ya formaba parte de los efectivos del cuartel en octubre de 1934) que se retiraban, “pues era de suponer que las fuerzas que llegaban no se meterían con ellas”. Dirá la esposa del guardia, Manuela Rodrigo Ramos (de Gallegos del Río, en Zamora, de 39 años, analfabeta que firma con su huella), que “estaban sin comer ni cenar quienes guardaban la puerta del cuartel, y que no le permitieron cerrarla, pues en caso de atacar las tropas tendrían que penetrar en su interior para escapar por las huertas” a las que daba la trasera del edificio. 

    En la mañana del día 21 de julio Daniel Fernández Cano estuvo protegiendo la Oficina de Teléfonos de esta ciudad sin arma alguna porque las empleadas tenían miedo y pidieron amparo al Consistorio, “como acreditarán los testimonios de las señoritas encargadas de tal servicio” (allí estaba cuando entraron las fuerzas en la población), aunque el 11 de agosto el comandante Jefe militar de la Plaza, Cándido Pérez Antón lo interroga sobre el paradero de una escopeta que se dice tuvo en su poder y por la que firmó un recibo, y en alguna de las listas de detenidos después confeccionadas se le relacionará con “seis armas de fuego recogidas aquellos días a Luís González en su casa de la calle (Miguel) Primo de Rivera, número 2” (se utiliza en el apunte la antigua denominación de la vía, y no la actual de Pablo Iglesias que la sustituyó al inicio de la República, repuesta por el franquismo en 1937). También, y “por orden del alcalde Isaac Nistal”, fue a Teléfonos Alfonso Aguiar Samaniego, natural de Zamora y domiciliado bañezano, de 31 años, soltero, chofer (estuvo el lunes 20 trabajando hasta el medio día con la camioneta de Jerónimo de la Fuente, dice), “con objeto de comprobar las conferencias telefónicas y que le dijeran lo que comunicaban de las diferentes partes, para informar a su vez al regidor”. Permaneció allí solo un rato, y después, sin ver al alcalde, se retiró a comer, yendo más tarde al Ayuntamiento, donde escuchaba la radio cuando entraron las tropas, siendo entonces detenido. Aquella mañana, cuando los territorios aún leales se iban drásticamente reduciendo en el noroeste español, se continuaron realizando en La Bañeza requisas de armas y vehículos, además de algunas detenciones de personas de derechas en alguno de los cercanos pueblos que serían ya las últimas conducidas al Depósito carcelario bañezano, en el que permanecerán hasta ser liberadas por aquellas tropas al cabo de muy escasas horas. El Banco Urquijo Vascongado abría aquel día las puertas de su oficina, cerradas a las once de la mañana cuando su director Julio Fernández de Mata lo dispuso, “dirigiéndose a su casa después de recoger como medida de precaución las pistolas del establecimiento”. 

    Por orden de Isaac Nistal Blanco (que ejercía accidentalmente de alcalde, pues continuaba enfermo el titular Ángel González) se requisaron del establecimiento de Liberto Diez Pardo y se condujeron al Ayuntamiento una remesa de explosivos y cartuchería que incluía 100 cartuchos vacíos calibre 12; 400 del calibre 16; 1.100 pistones calibre 44; 58 pistones y 360 cargados calibre 16; 160 cargados calibre 12; 20 cartuchos de fusil carabina Rémington; 58 rollos de mecha doble de barreno; unas 45 latas de pólvora de 100 gramos cada una; un revólver Smith calibre 8 inutilizado y otro útil de igual marca; 61 cápsulas de pistola calibre 32; 20 revólveres marca Lefaucheux; 2 cestas y 58 hoces de labranza. Firmó aquella mañana Isaac Nistal un vale por cien hoces (halladas después en el Ayuntamiento por las tropas), y se especifica en una anotación que de ellas 51 son de corte gallego, 4 para cortar remolacha, y 3 con corte de diente (todos los interrogados dirán más tarde desconocer el destino que se les pensaba dar), y también otro por 10 sacos de tachuelas del número 36[1] (seguramente para utilizarlas tratando de obstaculizar, pinchando sus ruedas, la llegada de los vehículos que transportaban a las fuerzas sublevadas, una forma de sabotaje tan extendida entonces que daría lugar a que se hubiera prohibido en los años anteriores la venta de clavos para tratar de impedirlos). Pudieran haberse recogido también de algunos establecimientos picos y guadañas para la pretendida defensa de la ciudad frente a las tropas (aunque nada hallamos sobre ello en los documentos consultados), como se nos ha contado que habría hecho el industrial Emilio Perandones Cabo, una actuación de la que, en un intento de mantenerlo a salvo de la represión, se responsabilizaría después uno de sus tres hijos, el también industrial (además de gestor municipal) Joaquín Perandones Franco.   

    Eran aquellas herramientas campesinas, más propias de levantamientos y tumultos revolucionarios de los siglos pasados, pobres e inútiles pertrechos frente a la maquinaria de guerra y la potencia militar de los alzados, y también con ellas u otras parecidas, cosechando igualmente trágicos fracasos, trataron de oponérseles en otros lugares, como el barrio de Lavadores de Vigo, en el que durante dos días resistieron gentes armadas “solo con palos, picos, hoces y pistolas”; Pontevedra, en cuya capital convergieron “aldeanos armados de escopetas, pistolas, hoces y palos, y algunos con dinamita” [Southworth, 1967: 111]; Villalpando, donde en la madrugada del día 20 un grupo de hombres, jóvenes la mayoría y alguna mujer, con dos o tres pistolas, alguna escopeta de caza y, sobre todo, hoces, navajas y palos, eran tiroteados por guardias civiles que se dirigían allí desde Benavente[2]; Esporlas, donde (como aquí) interceptaron con troncos las vías de acceso al municipio para impedir el paso al Ejército, rindiéndose el Ayuntamiento en cuanto hicieron acto de presencia las fuerzas militares, o Pollensa, otra población de Mallorca en la que (al igual que en La Bañeza) se organizó la resistencia en el mismo Consistorio, montando una guardia exterior toda la noche servida por paisanos armados con los más diversos artefactos, como escopetas, hachas, hoces, palos…, mientras que en el interior se elaboraban bombas de mano caseras [Alía Miranda, 2011]. Además de evidenciar la desmesurada diferencia de las armas con las que unos atacaban la legalidad vigente y otros la defendían, era también aquello una metáfora de lo que aquellos días se enfrentaba: el remozado e ilusionado intento de tantos de avanzar hacia el progreso cortando de una vez con las trabas y las opresiones seculares, y la pretensión (que luego se impondría) de los que estaban por cercenar a balazos los sueños y utopías y por la vuelta a los yugos del feudalismo y de la gleba[3].

................................................................................................


[1] Un par de aquellas pequeñas puntas se conservaron como prueba incriminatoria en el Sumario 151/36 al que sometieron a muchos de quienes participaron en los sucesos de aquellos que después llamaron “días rojos” en La Bañeza.

[2] Modroño Alonso, Agapito. La guerra civil en Villalpando. Causas, consecuencias. En  A los 70 años de la guerra civil española. UNED. Actas del encuentro celebrado en Zamora. 21/22-12.2006. p, 367.

[3] Años después, algún abuelo de nuestros pueblos explicaba así a su nieto el significado del símbolo falangista que durante mucho tiempo presidió las entradas de todas las poblaciones: “Nos quieren decir que a los que no se someten a su yugo las pasan por sus flechas” [Del Palacio Alonso y Ruiz González, 2009: 113].


Subir

Volver a Principal